No creas que yo te amado. Y o te he comido
como un higo maduro, te he bebido como agua
ardiente, te he llevado alrededor mio como un
cinturón de piel.
Como son necesarios el agua y los frutos una
mujer también es necesaria, pero ya me he
olvidado de ti, tú que has estado en mis brazos
como la sombra de otra dorada.
Entre tu carne y la mía, un sueño ardiente
nos ha poseído, llenos de miedo y pudor
inclino la cabeza a los pies y mis lágrimas
lavan mis manos